Cómo evitar ser víctima de los apartamenteros

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Durante más de 25 años hemos venido consolidando nuestros servicios de seguridad a los colombianos, si su hogar o negocio aún no se encuentran protegidos con nuestros sistemas de monitoreo de alarmas, no espera a que sea demasiado tarde para ponerse en contacto con nosotros, llámenos ahora y hablemos acerca del sistema más adecuado para su hogar o negocio.

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Título: Cómo evitar ser víctima de los apartamenteros

Cada día son más altos los indicadores de hurtos cometidos al interior de las viviendas, tanto a las que pertenecen a conjuntos residenciales como a las que tienen acceso directo desde la calle.

En esta modalidad los asaltantes generalmente tienen en común:

–        Sus objetivos generalmente son pequeñas unidades.

–        Aprovechan descuidos del portero o se hacen pasar por inquilinos.

–        Conocen detalles parciales sobre la vida de los habitantes y con estos datos logran persuadir a los guardas.

–        Son personas bien presentadas y en la mayor parte son precedidos por mujeres.

A continuación describimos el modus operandi de estas organizaciones:

1.     Una o dos mujeres – con atuendos como bufandas o gafas para evadir los controles de video – ingresan a la portería peatonal explicándole al vigilante que van a esperar a alguien, que necesitan información sobre algún residente o argumentando que van a realizar una labor en una unidad de vivienda en donde al momento no hay nadie (¿cómo saben tantas cosas?: por supuesto, han realizado “inteligencia” – seguimiento y acopio de información útil a sus propósitos – con las empleadas domésticas, con los familiares de los residentes, curioseando en las porterías, llamando a los residentes para ofrecerles gangas y concursos o con los mismos guardas – en visitas repetidas y maliciosas.

2.     De forma conexa y aprovechando que el guarda está ocupado con las mujeres que le hablan mucho para distraerlo, llega un vehículo particular tipo automóvil o camioneta y se estaciona muy cerca del portón de acceso vehicular, demostrando seguridad y sin anunciarse. El conductor elude las cámaras y los videófonos.

3.     Con imprudencia o por excesiva confianza el guarda permite que el automotor pase a las instalaciones.

4.     El vehículo desciende al sótano inferior o se moviliza hacia algún punto relativamente oculto del garaje donde desciendes los demás delincuentes.

5.     Las personas depositadas en el garaje se desplazan hacia los niveles habitados por las escaleras o los ascensores, a escondidas del sistema de circuito cerrado de televisión.

6.     El vehículo sale de las instalaciones y empieza a patrullar por las vías circunvecinas para comunicarles vía celular a los antisociales que ya están dentro del conjunto cualquier novedad que ocurra en el exterior (a veces, simplemente da varias vueltas a la manzana)

7.     Los individuos dejados en los garajes suben a los domicilios, escogen aquellos en donde no hay ruidos ni actividad aparente, violentan con pericia las puertas y cerraduras (sin causar daños demasiado llamativos), entran a éstas, roban silenciosamente dinero, joyas, divisas, computadores portátiles, cámaras fotográficas y de video, juegos electrónicos y bienes de reducido tamaño y fáciles de portar en el cuerpo, en las prendas en uso o en los morrales o maletines que llevan consigo.

8.     El portero, mientras tanto, continúa departiendo con las desconocidas, quienes por sus comentarios le dan la fuerte impresión de tener algún tipo de relación con los residentes.

9.     Mientras esperan en las porterías, algunas de estas mujeres han llegado a alternar con las encargadas del aseo comunal, demostrando así con desfachatez que se trata de allegadas a los residentes.

10.  Todo el tiempo los integrantes de la banda hablan por celular o se comunican entre sí y con quien los espera en el exterior a través de mensajes tipo SMS o messenger o chat o apelando al empleo de las redes sociales ahora tan extendidas.

11.  Para terminar, las mujeres se despiden del guarda y en el preciso instante en que éste les abre para que se vayan detienen la puerta y le dan paso a los delincuentes que estaban merodeando y robando en los niveles superiores.

12.  Al fin todos salen y se reagrupan en las cercanías, siendo recogidos por el vehículo que los esperaba rondando. Esta modalidad representa un gravísimo peligro para los residentes y para los porteros. No puede desestimarse que algunos integrantes de estas bandas vayan armados o que sean capaces de cometer lesiones personales, secuestros u homicidios.

13.  Por lo dicho, estamos advirtiendo y re-capacitando a nuestro personal en esta específica materia. Sin embargo, es importante insistir a nuestros clientes residenciales de estas características sobre lo siguiente:

a.     No basta con que los guardas “conozcan” a los residentes. La mente humana es frágil en extremo y el procesamiento de los recuerdos para identificar a los congéneres es algo subjetivo. Los procedimientos de seguridad nunca pueden depender apenas de la buena voluntad, de la capacidad de recordación y de las condiciones emocionales de los vigilantes. Todo esto es inestable y cambiante.

b.     Todos los vehículos de los residentes en todos los conjuntos deberían estar distinguidos o identificados con calcomanías especiales diferenciadoras. No se trata, por supuesto, de portar la dirección y el nombre del conjunto en el panorámico. Puede tratarse simplemente de una figura geométrica, de un símbolo coloreado o de un número que el portero observe a la distancia y que le permita proporcionar atención prioritaria a los residentes.

c.      Además del circuito cerrado de televisión (el cual debe estar en un nivel bajo para reconocer mejor a los posibles delincuentes, recomendamos que cada apartamento o vivienda cuente con un sistema de alarma monitoreada, si aún no tiene uno de estos sistemas instalados en su vivienda puede

d.     En algunos multifamiliares se están utilizando, con éxito, dispositivos de alarma o timbre a control remoto. Así, cuando un residente llega a las inmediaciones obtura el dispositivo, advirtiéndole al guarda para que le abra la puerta con seguridad. Es claro que el portero no le abre a quien no usa el aparato. Para esto, empero, se requiere disciplina y mínimo compromiso de los jefes de hogar. 5. Es norma elemental y siempre obligatoria que ningún visitante pueda entrar en forma libre y sin previo anuncio en su vehículo a cualquier copropiedad. Esto aplica para los familiares de los residentes y, por supuesto, para los invitados, proveedores y contratistas. La seguridad, como se ha dicho tantas veces, es compromiso de todos, no sólo de los vigilantes. La seguridad como cosa trascendental que es, requiere además soporte tecnológico y el establecimiento de políticas, protocolos, procesos y procedimientos objetivos basados en técnicas impersonales y universales.

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